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Alitalia: lucha a ultranza
¡NACIONALIZACIÓN
BAJO EL CONTROL DE LOS
TRABAJADORES!
de Pia Gigli y Antonino Marceca
El caso Cai[1]/Alitalia es un ejemplo
paradigmático de como los efectos de la crisis capitalista son descargados de
los dueños y de sus gobiernos sobre los trabajadores y las masas populares.
Hace casi una década la crisis golpea el sector aéreo, recordamos entre
todos el caso Swissair, compañía aérea de la Confederación
helvética, de cuya cenizas nació la
Swiss, que después de alternos acontecimientos en el 2005 fue
comprada por Lufthansa. La respuesta de los gobiernos europeos y de las
compañías siempre fue, en todos los casos de crisis, la misma: externalizaciones, privatizaciones y
concentraciones, despidos y corte de los salarios.
En Italia, además, asistimos a la intervención de un grupo de especuladores
coordinados por Roberto Colannino y sustentados por el gobierno Berlusconi y al
menos por un sector del Partido Demócrata[2].
Por otra parte, la crisis se arrastró por una década y ha visto a la obra,
siempre contra los trabajadores, los gobiernos de centroderecha y
centroizquierda.
El último acto fue llevado a cabo por el gobierno Berlusconi que antes
dividió la Compañía: de una parte "un contenedor" falto
de perspectivas industriales, donde descargar deudas y sobreabundancia de
personal y a cargo del Estado; de la otra parte la "Compañía aérea
italiana" sobre la cual se lanzaron 16 empresarios, sustentados por Banca Intesa,
entre los cuales Ligresti, Benetton y el presidente de la patronal Emma
Marcegaglia. Del proyecto, que difícilmente puede definirse industrial, emerge que
la Cai/Alitalia, fundida
con AirOne, debería tener una vocación regional, y luego acabar en las fauces
de Air France, Lufthansa, o bien de British Airways, previa una sustanciosa
renta de nuestros valientes empresarios industriales.
Mientras tanto, en el cuerpo vivo de los trabajadores de Alitalia, bajo el
chantaje del despido, fue experimentado el nuevo modelo contractual que comporta
el recurso a los despidos de masa (más allá de 10 mil trabajadores),
balanceados por más trabajo y menos salarios para los supervivientes a la
mattanza. Mientras que la suerte de 4 mil trabajadores interinos no vino
tampoco tomada en consideración.
La lucha de los trabajadores de Alitalia pero echó a rodar el plan
sabiamente predispuesto y los sindicatos más concertativos - Cisl, Uil, Ugl y
Anpav - quedaron con la pluma en suspenso.
El júbilo de los trabajadores reunidos en asamblea a la noticia de la
retirada de la oferta sobre Alitalia de parte de la nueva sociedad Cai, a causa
de la negativa de la mayoría de los sindicatos a suscribir el plano industrial
propuesto, ha demostrado que los trabajadores son decididos a no pagar la
enésima prenda por una operación de desmantelamiento definitivo de Alitalia con
ventaja de las miras especulativas y políticas de gran parte del capitalismo
italiano.
El gobierno, sustentado por sectores del Partido Demócrata (Enrico Letta) y
por Cisl, Uil, Ugl y Anpav, está enseñando el puño de hierro y vuelve a
proponer el plan de lágrimas y sangre de Cai planteando, en caso de fallida
firma del acuerdo, el procedimiento de quiebra.
El Partido Demócrata (Pierluigi Bersani), sustentado por la Cgil de Epifani, propone la entrada
en juego de una compañía extranjera (Lufthansa …).
La izquierda reformista en parte (Ferrero) se alinea a la Cgil, en parte (Bertinotti) propone
la “nacionalización a término” (de duración determinada). La nacionalización
también es propuesta por sectores del sindicalismo de base (Cub Transportes).
Después de la reciente quiebra de la negociación con Air France, perseguida
por Berlusconi para empujar su cordada, Lufthansa podría avanzar, encontrando
así “la pulpa” de Alitalia, depurada de las deudas y de mitad del personal. De
otra parte el acuerdo de base del 14 de septiembre, propuesto a los sindicados
de Cai y del gobierno, que incluía las líneas del plano industrial, completado con
un ulterior desempaquetamento con venta a terceros, y de los niveles
profesionales de la nueva sociedad (sobreabundancia de personal), también fue ratificado
por la Cgil además
de Cisl, Uil y Ugl.
Sobre la piel de los trabajadores, por lo tanto, está jugandose una guerra
entre sectores del capitalismo que, de una forma o de otra, verá perdedores
todos los trabajadores.
El Partido de Alternativa Comunista apoya la lucha de los trabajadores de
Alitalia, una lucha que para tener éxito debe continuar a ultranza, practicando
la unidad entre todos los trabajadores, de los pilotos a los trabajadores del
call center. Su fuerza, competencia profesional, profundo conocimiento de la
empresa, son el único verdaderos “capital” que puede hoy salir al campo por la
única solución favorable para los trabajadores:
la nacionalización de Alitalia y su gestión bajo el control de los
trabajadores.
[1]
Compañía aérea italiana, creada por una cordada de impresarios y bancos para
comprar las acciones de Alitalia aún en manos del gobierno.
[2]
El partido de centroizquierda, producto del reagrupamiento de los herederos del
viejo Partido Comunista y de la Democracia Cristiana.
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